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9/7/2018 19:53


GRABACIÓN ESTÉREO DE GUITARRAS ACÚSTICAS, VENTAJAS E INCONVENIENTES

Existen diferentes técnicas microfónicas estéreo que pueden ser usadas para grabar guitarras acústicas, como la X-Y, ORTF, par separado A/B o NOS, entre otras. La elección de cualquiera de estas técnicas de microfonía debería ser siempre posterior a la decisión de grabar esta guitarra en estéreo o mono.

Los aspectos a tener en cuenta a la hora de decidir si grabar en mono o en estéreo están relacionados, no solamente con el sonido de la guitarra en sí, como instrumento aislado, si no que es necesario tomar en consideración aspectos relativos a la instrumentación del tema y a la posterior mezcla.

Las ventajas de grabar una guitarra acústica en estéreo son evidentes. La principal de ellas es, lógicamente, la obtención de una imagen estéreo. Como inconvenientes tenemos dos, principalmente, según el tipo de técnica de micrófonía usada y la sala donde se grabe, podemos tener que enfrentarnos a solucionar problemas de cancelación de fase, los cuales no presentarán mayores dificultades para su resolución, más allá de las molestias y la pérdida de tiempo correspondiente. Como segundo inconveniente, tendremos que encontrar el espacio dentro de la mezcla para incorporar a la misma esa pista estéreo, sin entrar en conflicto con otros instrumentos grabados también en estéreo o incluso, llegado el caso, grabados en mono.

La cuestión entonces es que, cuando el arreglo del tema tiene pocos instrumentos y son de diferente carácter tonal y no tienen una gran cantidad de frecuencias comunes, creo que es mejor grabar dos pistas mono dobladas, si es eso lo que se busca en el arreglo.

Por el contrario, si existen en el arreglo varios instrumentos con un carácter tonal parecido y/o con una gran cantidad de frecuencias comunes, como por ejemplo un arreglo en el que hubiera bajo, Rhodes, Hammond y acústica, creo que sería más acertado grabar una sola guitarra estéreo con una técnica que proporcione una imagen estéreo muy amplia como la ORTF o el par separado A/B.

Finalmente, estas decisiones deben tomarse teniendo en cuenta las peculiaridades de cada canción, cada arreglo y cada producción, así como de el sonido global de la producción en su conjunto.







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8/5/2018 18:55

TERMINAR LAS CANCIONES CON UN FINAL O CON FADE-OUT


Es bastante habitual escuchar una canción y al llegar al final de la misma, que esta acabe con un fade-out. Vale, este es el término en inglés. Pero si nos fijamos en qué consiste un fade-out, en lugar de en el propio término, nos daremos cuenta de que no es otra cosa que, llegado a cierto punto, ir bajando el nivel del master hasta llegar al silencio. Hoy día esta operación se realiza en el ordenador con una precisión absoluta, tú decides el momento exacto del principio y el fin del mismo, y él se encarga de hacerlo de forma progresiva, ya sea proporcional o con algún tipo de curva.

Esto es sencillo; de hecho es extremadamente sencillo, pero…, ¿no sería mejor crear un final para las canciones…? Me refiero a un final musical, con su arreglo correspondiente… A mi, particularmente, me parece una mejor opción y voy a explicar los argumentos que me hacen pensar de esta manera al respecto.

Una canción es una obra musical, la cual comunica un mensaje a través de la música; la canción desarrolla un discurso desde el mismo momento en que comienza a sonar la primera nota; luego, a lo largo de la misma, ese discurso evoluciona, avanzando en el desarrollo de ese mensaje que conlleva. Por eso, al terminar, es más razonable, desde el punto de vista musical, que se resuelva con un final, que ese mensaje tenga una última palabra…, de esta manera se tiene la sensación de que la canción ha concluido, mientras con el fade-out, parece simplemente que alguien, en un momento dado, decidió en el estudio, “bajar el fader del master” y ya está…

Otra razón es que crear un final a una canción, denota interés y respeto por la propia música del artista, es decir, el productor y los arreglistas o el artista a los que dirige, se han tomado lo suficientemente en serio su canción como para dotarla de un final coherente, aunque ello suponga más trabajo, buscar nuevos arreglos, crear una parte, en definitiva, para construir ese final.

Y la última razón es que, si creas un final a la canción, cuando la interpretes en directo, tocarás la canción completa tal cual aparecía en el disco; mientras que, si en el disco acababa con un fade-out, la banda o el director musical, en su caso, tendrán que “improvisar”, porque no es algo previsto desde la concepción del disco, un final que, en la mayoría de los casos será un mero “trámite” antes de pasar a la canción siguiente.

En definitiva, respeto al hecho de que, a veces, por las razones que, a quienes corresponda tomar las decisiones, consideren adecuadas, se termine una canción con un fade-out. Pero, desde mi punto de vista, por regla general, crear un final para una canción es una mejor opción.



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24/4/2018 16:57

¿QUÉ ES UN PRODUCTOR MUSICAL?


La figura del productor musical es muy importante para que una producción musical se realice con éxito; esto, que puede parecer evidente, no lo es tanto en muchos casos. La música ha cambiado mucho en los últimos años, como he comentado en otras ocasiones, los hábitos de escuchar música y el contexto social son muy diferentes a como eran hace solo unos pocos años.

En la actualidad, en la mayoría de los casos, se ha hecho muy necesario abaratar los costes de producción, y eso ha traído como consecuencia un recorte en los presupuesto muy importantes, y a su vez, como consecuencia de eso, existe una tendencia a concentrar la mayor parte posible del trabajo de una producción en una sola persona, esa que llaman productor; alguien que hace las labores de técnico de sonido durante la grabación, hace arreglos en las canciones, dirige la producción, e incluso, según el caso, toca algunos instrumentos; pero, ¿es realmente esto un productor…?

En otros tiempos los roles profesionales estaban bien diferenciados, existían compositores/autores que creaban las canciones (especialmente en el caso de artistas solistas, más que de grupos), arreglistas que hacían los arreglos, técnicos de sonido especializados solo en grabar las ejecuciones e interpretaciones en el estudio, y especialistas en las cuestiones puramente técnicas, los músicos de sesión que ejecutaban los temas; luego teníamos al artista, y finalmente al productor, que tenía dos características fundamentales; era quien dirigía el trabajo de todos esos profesionales que hacían su aportación a la producción, y la segunda característica y fundamental para poder desarrollar la primera, tenía autoridad frente a todos los demás profesionales que trabajaban en la producción.

Una vez se contrata al productor, y este recibe las directrices generales de cómo debe desarrollar su trabajo en cuanto al objetivo artístico de la producción; es necesario confiar en él y en su capacidad profesional.

El productor, al menos en el sentido tradicional, y pienso que tiene su lógica, es alguien que debe tener en su mente, en todo momento, incluso antes de empezar, durante la pre producción, una visión global de proyecto; y cuando digo una visión global, me refiero a que debe tener dos cosas muy claras; la primera es cual es el resultado artístico al que debe llegar la producción, es decir, cual es el disco que tiene que hacer, cómo debe de sonar, qué debe transmitir, cual es la identidad artística del artista y cómo debe quedar representada en la producción. Y la segunda, qué pasos concretos debe dar y en qué orden para llegar a ese resultado. Esto implica tener claro en su cabeza, a priori, todos y cada uno de los detalles de la producción, tanto técnicos como artísticos.

El productor, en su visión global de la producción y de cual es el punto de destino de la misma, debe dar muchas indicaciones al artista y al resto de profesionales que trabajan en la producción, y estas indicaciones. muchas veces, no se entienden en el momento de tomarlas, porque están tomadas en relación a una visión global del proyecto, y para alguien que no es productor y no está acostumbrado a tener esa visión global, pueden parecer desacertadas.

Aquí es donde puede surgir el conflicto, porque para poder brindarle al artista la producción con los resultados esperados, a menudo, debe tomar esas decisiones incomprensibles para él en el instante de tomarlas.

¿Cómo se soluciona esto…?; bien, según mi punto de vista la solución a esta cuestión es bastante sencilla; que el artista, confíe en el productor y en su capacidad de desarrollar el trabajo. ¿Significa esto que el artista debe tener una fe inamovible en el productor…?, pues no, evidentemente, habrá muchas cuestiones que se someterán al criterio compartido de productor y artista, y siempre que el productor lo considere técnica o artísticamente viable procurará hacer las cosas de la manera que prefiera el artista; pero el artista debe permitir al productor trabajar, y confiar en su capacidad para valorar la decisiones de una manera global en relación a la producción.

Esta es la principal misión de un productor, entender la personalidad artística del artista y su mensaje, y encontrar la manera de hacerlos presentes y comunicarlos a través de la producción, tomando en todo momento las decisiones más acertadas para, finalmente, conseguirlo.

Es posible que el productor, además, sea un buen técnico de sonido, un buen ejecutante o arreglista, o incluso compositor/autor, y no hay nada de malo en ello, más bien al contrario, pero entendiendo realmente cual es la función de un productor.



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11/4/2018 16:30

EL HIFI Y LA MÚSICA


Cuando era adolescente, una de mis aspiraciones, era conseguir cuanto antes un equipo de audio HIFI para poder escuchar música con una buena calidad de sonido; en mi entorno de amigos, no era el único que deseaba conseguirlo. En aquella época, escuchar música era importante para nosotros, no como una actividad secundaria en relación a aquella otra que estuviéramos realizando en ese momento, sino como actividad principal; es decir, disfrutábamos sentándonos delante del equipo HIFI a escuchar música, en ese momento no hacíamos ninguna otra cosa más que escuchar música, nos centrábamos en eso, en disfrutarla.

Y no solo eso, escuchábamos álbumes completos de los músicos o grupos que nos gustaban; conocíamos sus nombres, por supuesto, pero también nos interesaban otras cuestiones, como el título de las canciones y los álbumes más importantes, el estilo y la época a la que pertenecían…También disfrutábamos haciendo partícipes a nuestros amigos de este u otro artista o álbum que habíamos descubierto; ahorrábamos para comprarnos un disco de vez en cuando, según podíamos; y cuando íbamos a la tienda de discos, disfrutábamos viendo lo que había, e incluso, como solía suceder, había varios que queríamos comprar, y el presupuesto no era suficiente, así que pasábamos un buen rato pensando para decidir por cual de ellos apostábamos y nos decidíamos a comprar. Finalmente cuando llegábamos a casa, los escuchábamos con la ilusión del que descubre algo valioso, que con suerte, aunque no siempre sucedía así, nos gustaría y sorprendería, y nos brindaría un montón de buenas sensaciones al escucharlo, durante años.

Evidentemente esto es cosa del pasado, hoy la situación es muy distinta, todo ha cambiado, los gustos y las costumbres; la tecnología, los soportes que contienen música, y la forma de disfrutarla. Cómo sucede en otros aspectos en la actualidad, hoy todo cambia muy rápido, todo es muy inmediato. Ya se escuchan menos álbumes completos, y sin embargo, se escuchan muchas listas de reproducción. Los éxitos musicales dirigidos a un mercado masivo se suceden de forma vertiginosa, apenas duran una cuantas semanas, y rápidamente le sucede el siguiente, hoy no existe, dentro de la música dirigida al mercado mayoritario, tanta diversidad de estilos musicales como antes, todo está más homogeneizado. La mayoría de estos discos se graban con un protagonismo enorme de la tecnología musical en lugar de gozar de ese protagonismo los músicos, productores o arreglistas…, como sucedía antes. La música es, a día de hoy, principalmente, a nivel comercial, un producto de consumo de ocio, que se consume de forma secundaria, mientras se realiza otra actividad que es la principal, por ejemplo, hago deporte o me dirijo en el coche al trabajo y mientras escucho música,…Antes, la música era un bien económico que tenía un mercado; igual que ahora, pero además, era considerado por el público de manera importante como un bien cultural; mientras que en este momento creo que predomina el componente de ocio.

La cuestión es que todo esto se ha producido, en mi opinión, por muchas y diferentes razones, pero creo que una de ellas es la desaparición a efectos prácticos, de los equipos HIFI de las casas.

Un equipo HIFI, es un equipo más o menos caro, según el caso, y voluminoso, también según el caso; a lo mejor en ese sentido tiene ciertas desventajas en relación a escuchar música en el móvil, que es muy portátil y siempre está a mano, o en una tablet, o incluso por los altavoces del portátil; pero tiene una gran ventaja, escuchar música en un equipo HIFI te hace disfrutar de ella de una manera más intensa, te permite conectar con la música, sentir las emociones que evoca de una manera más directa, sumergirte en ellas. Ya, hay una o dos generaciones que nunca han escuchado música en un equipo HIFI de calidad, no conocen esa experiencia.

Que la música te haga disfrutar y sentir de verdad, hace que se la valore, y nos enriquece como seres humanos, potenciando nuestra sensibilidad…; y cuando alguien valora algo, es cuando está dispuesto a pagar por ello, porque considera que lo que se le proporciona a cambio, conlleva una contraprestación suficiente que justifica el gasto.

En algún momento, supongo que con criterios comerciales; probablemente cuando empezó la moda de sustituir los equipos HIFI modulares, por lo que decidieron llamar “Minicadenas”; y después con la aparición de formatos de baja calidad de audio pero versátiles, como el mp3; el HIFI empezó a desaparecer de las casas de la inmensa mayoría de la gente, hasta llegar al día de hoy, donde se venden equipos mono, ni siquiera son estéreo, incapaces de reproducir la frecuencias más bajas, o incluso donde se escucha música a través del altavoz del móvil.

Tal vez, podría contribuir al desarrollo de la música como disciplina artística, y como negocio, recuperar, al menos en parte, la costumbre de escuchar música en equipos HIFI, que la gente pudiera volver a experimentar de manera plena, la capacidad que tiene la música para emocionar.




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1/4/2018 17:50

LA MUSICALIDAD EN LA MÚSICA POPULAR ACTUAL

Si echamos la vista atrás para repasar las canciones de todas las épocas de la música popular actual, tomando por ejemplo, la de los últimos sesenta años; podremos observar que solamente aquellas canciones con una melodía bien definida, capaz de evocar emociones, reconocible, bien desarrollada, musicalmente hablando, y de gran belleza, son las que han conseguido trascender el paso del tiempo y llegar a la actualidad siendo conocidas, valoradas, interpretadas y reproducidas generación tras generación; y todo esto hace, desde mi punto de vista, que sean obras musicales que se pueden considerar consolidadas, es decir, tienen un valor más allá de su popularidad en un momento determinado, pasando a formar parte de la historia de la música.

Y es que existen canciones que siempre permanecen, canciones que siempre gusta escuchar, aunque lleves décadas escuchándolas; siempre aparece un momento en que, o bien recuerdas esa canción y la buscas para escucharla, o bien te encuentras accidentalmente con ella en la radio, o en la TV y agradeces esa casualidad.

Pero para que eso suceda con una canción tienen que darse todas esas circunstancias que comentaba antes. Y todas esas cualidades de las que hablaba, para mi, podrían resumirse en un concepto, musicalidad.

Es quizás un concepto un poco difuso, en relación a que puede generar diferentes puntos de vista sobre su definición, con diferentes matices; pero tengo la sensación de que en el fondo todos conocemos muy bien qué es la musicalidad. La disfrutamos en esas canciones en las que todo fluye, cada nota de la melodía, cada acorde de la armonía, son acogedores, transitan entre ellos con suavidad, no hay nada estridente en esas transiciones, todo tiene su sitio, y todo tiene un único discurso, coherente desde el punto de vista musical.

En el momento actual, la sociedad cambia de una manera muy rápida, todo es muy fugaz, los gustos, las modas, las costumbres, los criterios, son muy volubles…; la música, no es una excepción a todo esto.

Tales circunstancias se ven reflejadas en la música popular actual, donde prevalece la generación de música pensada para un éxito inmediato y efímero; comparado con la manera en la que funcionaban las cosas en otras épocas recientes, donde la elaboración de las canciones y los discos primaban sobre la inmediatez…

Desde mi punto de vista, esto nos está llevando a música que da prioridad al ritmo sobre la armonía y aun más, sobre la melodía…, todo ello producido con enorme cantidad de tecnología musical en busca de resultados impactantes de entrada, pero quizás, en cierta forma, algo faltos de contenido real.

Creo que las nuevas generaciones ya no están tan interesadas en los artistas, los álbumes, los estilos; sino más bien en la canción de moda del momento, que les estimula, no tanto musicalmente, sino como un elemento puro de ocio, pero sin un componente artístico relevante.

Por todo ello, tal vez deberíamos recuperar, al menos en parte, el interés por la musicalidad, para poder disfrutar de la música en su dimensión más amplia y profunda, es decir, disfrutar de su capacidad de emocionar y de su verdadero carácter como obra artística.



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14/3/2018 10:30

LA MEJOR MANERA DE GRABAR VOCES

Acerca que cual es la mejor manera de grabar voces, refiriéndome en este caso a cómo organizar la sesión, y no a los asuntos técnicos, como micros, distancia de los mismos, filtro antipop, compresión, eq y ese tipo de cuestiones…, creo que todo depende del caso; influirán factores como el tipo de música, la técnica del cantante, el tiempo disponible de grabación, el estado de la voz del cantante el día de la sesión, si el cantante se ha estudiado previamente bien el tema, y muchas otras circunstancias.

Aún así, y en términos generales, después de probar durante años muchas maneras de trabajar diferentes, al final, puedo decir, que para mí, la manera de grabar voces más eficaz y que mejor resultado me ha dado siempre, es la de grabar cuatro o cinco tomas completas del tema seguidas, y después editar la toma definitiva con las mejores partes de cada una de ellas; y si al final hay alguna parte que no está suficientemente bien en ninguna de las tomas grabadas, entonces grabar esa parte nuevamente.

A continuación voy a detallar cuales son las condiciones mínimas que deben darse para poder trabajar de esta forma:

-Que el cantante tenga una mínima técnica como para poder cantar y grabar aceptablemente cada una de las tomas de principio a fin.

-Que el cantante tenga claro, haya estudiado y conozca el tema de manera suficiente, como para tener la seguridad necesaria para poder grabar las tomas de manera completa.

-Que el cantante esté familiarizado con el trabajo en el estudio y las grabaciones, de manera que pueda tener soltura suficiente para hacer lo que se pretende.

Y ahora voy a enumerar cuales son, para mi, las ventajas de este sistema de trabajo:

-Se aprovecha la frescura y la capacidad de expresión del cantante cuando llega al estudio y no está cansado o saturado de la grabación o la canción, lo cual podría probablemente llevar a tomas que, si bien, pudieran conseguir niveles técnicos de interpretación adecuados, no fueran lo suficientemente expresivas y naturales, y resultasen carentes de la emoción y fuerza necesarias.

-Al grabarse tomas completas y editar la toma definitiva con secciones grandes de ellas, no se interrumpe el discurso interpretativo del cantante, es decir, el cantante graba tomas completas, donde se mete en la canción, y conecta con las emociones, empieza a contar su discurso interpretativo, y este va evolucionando a lo largo del tema y, por tanto, también de la toma. De otra forma, al grabar por frases o incluso por palabras, como se hace a veces, se rompe ese discurso interpretativo del cantante, y esas partes insertadas carecen de conexión emocional entre la parte anterior y la parte siguiente de la toma de voz.

-A niveles puramente prácticos de edición, editar una toma definitiva con, por ejemplo, cuatro partes procedentes de otras tomas, no es tan trabajoso ni lleva tanto tiempo como editar decenas de pequeños trozos de grabación, seleccionándolos entre decenas de opciones, y juntándolos para crear la toma definitiva.


Como decía al principio, serán las circunstancias concretas en cada caso las que determinen cual es la mejor manera de grabar la voz, pero, en unas condiciones favorables, este es el sistema que mejor resultado me ha dado durante años.



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28/2/2018 17:09

GRABACIONES "SOBRE-PRODUCIDAS"


Desde hace un tiempo a esta parte, en algunas ocasiones he escuchado hablar de grabaciones “sobre-producidas”, como algo poco acertado en el planteamiento de esas grabaciones.

Voy a empezar por tratar de delimitar el concepto de “sobre-producción” según lo que he podido deducir de las ocasiones en las que me he encontrado con el. Tal como he podido entender, se considera una grabación “sobre-producida”, cuando existe un exceso de pistas, que producen de alguna manera una saturación del arreglo, en algunas ocasiones incluso redundantes desde el punto de vista del mismo, y/o un exceso en el procesamiento de las señales de audio derivada de la acumulación de efectos o de sistemas de corrección/edición.

Creo que es innegable que, en gran parte de la música popular actual, existen estos excesos; producciones con decenas y decenas de pistas, con cadenas interminables de efectos en cada una de ellas, y ruteos de las señales complejos, con utilización masiva de buses y otra vez con más cadenas de efectos en esos buses.

A la hora de analizar esta cuestión, me gustaría pensar en cuales pueden ser los motivos que están detrás de esa tendencia, y creo que pueden ser varios; podríamos pensar en una motivación puramente estética, es decir, que los estilos de música donde se actúa de esta manera, requieran, por su propio concepto y naturaleza, de esta forma de hacer las cosas, con el objetivo de conseguir el sonido genuino de ese estilo. Creo que esta es una de las razones, otra cuestión sería reflexionar sobre el peso de esta “sobre-producción” en estos estilos, y si consideramos la música desde el concepto tradicional de la suma de melodía, armonía y ritmo, o si a esa ecuación deberíamos incorporar la tecnología como otro factor más con carácter puramente artísitico, en vez de considerarlo simplemente como una herramienta al servicio de la música, sin formar parte de ella en si misma.

Otra posibilidad, es pensar, que en algunos casos, haya música que tenga una razón de ser más orientada a un éxito comercial masivo e inminente, que a una obra musical que perdure en el tiempo, y entonces se utilice la tecnología como una herramienta fundamental potenciadora de estas cualidades buscadas en estas grabaciones, o dicho de otra forma, que el uso intensivo de los recursos que ofrece la tecnología musical, facilite de manera casi definitiva, que esta música transmita determinadas emociones y sensaciones que desemboquen en su éxito generalizado e inmediato a nivel popular.

También existe otra manera de usar esta tecnología de forma masiva, que sería la de la experimentación musical, lo cual puede ser muy interesante, aunque creo que no es el caso habitual, entre otras razones porque en las grabaciones “sobre-producidas”, se vienen utilizando una y otra vez las mismas técnicas y recursos.

Otro factor, puede derivarse del interés en las grabaciones comerciales de conseguir “potencia”, en el sonido, y no me refiero solo al “Loudness war” o al tratamiento de los efectos de dinámica en general, que por supuesto también, sino a la acumulación de timbres unísonos en los arreglos, por ejemplo.

Entiendo y respeto todos los motivos que he expuesto antes, y pienso que, sin duda, usar la tecnología de esta manera, tiene su utilidad en estos casos; si hablamos de gusto personal, yo prefiero trabajar sobre las canciones, y que la tecnología sea una herramienta muy potente al servicio de la música; con producciones en las que prevalezca la composición, los arreglos, la interpretación y la calidad de sonido sobre el uso de la tecnología.



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24/1/2018 17:07

REAMP

La técnica de Reamp, como tantas otras que se utilizan en producción musical, constituye una herramienta más de las que tenemos a nuestra disposición a la hora de enfrentarnos a una producción; y como en otros casos, en mi opinión, creo que conviene usarla con criterio y medida, puesto que si bien, puede llegar a ser muy útil en algunas ocasiones concretas, un uso poco adecuado de la misma puede conllevar resultados contraproducentes.

Para mi, por regla general, siempre que sea posible, es mejor tomar decisiones durante el proceso de producción, ya que salvo excepciones, deberíamos tener claro lo que estamos haciendo en cada momento, y asumir la responsabilidad de dichas decisiones; de esta manera, se van dando pasos firmes que contribuyen a darle solidez y una dirección determinada a la producción, no acumulando decisiones pendientes para tomarlas todas juntas cuando ya está todo el material grabado, lo cual, a mi juicio, puede resultar abrumador y provocar confusión en un momento dado.

Y esta misma filosofía es la que sigo con la técnica de reamp; en condiciones normales, debería tener muy claro desde el principio, cual es el sonido que busco a la hora de grabar una guitarra, y dar los pasos para conseguir que ese sonido salga del ampli antes de grabar; y a continuación, colocar los micros de manera que captara ese sonido lo más fielmente posible en la grabación.

Pero existen circunstancias concretas que hacen útil el uso de la técnica de reamp; una de ellas, sería en el caso de que un guitarrista grabara las guitarras en otro estudio en el cual yo no estuviera presente en la grabación; o que el guitarrista las grabase en unas condiciones técnicas que no fuesen las óptimas, por ejemplo en su casa, un local de ensayo o en un hotel con un portátil. En estas situaciones, que a veces se producen por cuestiones de agenda de los músicos o de presupuesto, yo no tendría un control sobre el sonido exacto de guitarra que se va a grabar, y podría ser complicado corregirlo más tarde. Sin embargo, si el guitarrista me envía las pistas de guitarra grabadas con la señal limpia, yo puedo trabajar en el estudio, con total tranquilidad, haciendo reamp, con el ampli que yo elija, configurándolo como quiera, y grabarlo con los micros que yo elija y colocándolos en la posición que me parezca mejor.

Otra circunstancia donde usaría reamp sería cuando el guitarrista viene a grabar al estudio pero no hay tiempo suficiente para buscar el sonido con calma con el ampli y los micros, o simplemente el sonido o el ampli que trae no se adapta a mis necesidades de ese momento y no hay tiempo para utilizar uno de los míos y hacer pruebas; aquí pasaría algo parecido, grabando la señal de la guitarra directa, con un simulador de ampliación para que el guitarrista se escuche mientras toca, y haciendo reamp después, tendría la posibilidad de buscar y grabar el sonido adecuado y definitivo sin problemas.

Igualmente, si por la razón que sea existen motivos durante la grabación que induzcan a pensar que puede haber problemas más tarde con el sonido de la guitarra también sería útil.

Se me ocurre un último uso, un poco más extraño, pero que según el caso podría funcionar; cuando haya que volver a mezclar una grabación o un disco antiguo, en el que en su día se grabaron las guitarras con un sonido limpio, pero no óptimo, se podría mejorar usando reamp, eso si, debería ser una decisión muy consensuada por todos aquellos que tengan capacidad para decidir al respecto, porque es un asunto delicado ya que afecta al sonido original de la grabación, que sin duda forma parte del espíritu de la misma.

Por lo tanto, y resumiendo, pienso que la técnica de reamp es una herramienta útil en algunas ocasiones, seguro que hay muchas más que a mi no se me han ocurrido, pero no creo que sea positivo para una producción usarla siempre, por sistema, para evitar tomar decisiones y acumularlas todas al final, pienso que eso dificulta dar una dirección clara a la producción, que le aporte coherencia. creo además que los músicos graban mejor cuando tocan escuchando el sonido definitivo de sus instrumentos y de los demás instrumentos que se han grabado previamente al suyo.

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